Llorar no significa que seas débil, sino que estás vivo

Todas las emociones no son iguales ni encuentran el mismo grado de aceptación en nuestra sociedad. La emoción más aceptada es la felicidad, básicamente porque es un signo de seguridad, confianza y éxito. Por eso nos vemos obligados a fingir cierta dosis de felicidad, respondemos que estamos bien y esbozamos una sonrisa, aunque por dentro estemos destrozados. Y es que la felicidad nos asegura el éxito social, nos hace ganar amigos y transmite una imagen de éxito.
La tristeza, sin embargo, está catalogada como una emoción negativa, una emoción que se debe esconder y de la que incluso nos deberíamos avergonzar. Las expresiones de la tristeza, como los hombros caídos, la mirada triste y el llanto, son considerados signos de debilidad e inseguridad. Sin embargo, la tristeza y las lágrimas también tienen su cometido, lo ha ejemplificado perfectamente la película “Inside Out” de Pixar.
Una sociedad que siempre demanda que estemos felices y alegres, dispuestos a comernos el mundo, simplemente es tremendamente injusta. Porque no funcionamos así, a menudo nos entristecemos y lloramos. Estigmatizar la tristeza y el llanto solo sirve para hacernos sentir aún peor, para que pensemos que no somos lo suficientemente fuertes como para aguantar los problemas sin venirnos abajo.
Sin embargo, en realidad las personas que se atreven a expresar su tristeza y lloran, tienen un mayor equilibrio emocional que aquellas que reprimen las lágrimas y esconden sus sentimientos. Un proverbio irlandés dice que “Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman”.

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(Fuente: rinconpsicologia.com)

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